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CITAS EN EL LIBRO

Mientras leo suelo memorizar frases y expresiones, o incluso anotar párrafos enteros que me gustan en particular. Algunas frases de esos libros dicen exactamente lo que yo querría decir, pero mejor dicho, y no me he resistido a intercalarlas en el libro (con la correspondiente mención del autor y la obra, claro), aprovechando para homenajear a esos escritores.

Tal vez ya esté todo escrito. Estuve muy ufano con mi imagen de “la noche se rompe” en una tormenta hasta que leí Vigilia del almirante del paraguayo Augusto Roa Bastos y me encontré esa misma expresión. Cambié mi frase por “se resquebraja”, que además suena más a trueno, e incluí la cita de Roa Bastos como reconocimiento de que alguien ya la había inventado.

Concretamente, he tomado partes de obras de Xabier Benguerel, Rafael Alberti, Umberto Eco, Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, Pablo Neruda, Stephen King, Jorge Amado, Manuel Machado, Juan Ramón Jiménez, Jorge Luis Borges, Ciro Alegría, José Hernández, Augusto Roa Bastos, Fernando Villalón, Rubén Darío, José de Alencar, Federico García Lorca, Simon Kinberg y Arturo Pérez-Reverte.

Si hablamos del Pantanal no podría dejar de citar estrofas de canciones de los antiguos cantantes sertanejos que hablan de su fauna, su flora y sus vaqueros: Almir Sater, Sérgio Reis, Renato Teixeira, João Caetano, Gaúcho da fronteira, Cláudio Nucci, Sá & Guarabira, Sulino e Marrueiro, Sagrado coração da terra. Además también menciono partes de canciones de Mario Bofill, Medina Azahara y El último de la fila.

A Eduardo Galeano lo cito, pero no por lo acertado de sus palabras, al igual que un par de páginas de internet de las que no doy la dirección, pero que se pueden encontrar colocando una parte del texto en un buscador.

Tal vez, por el contexto, no podía faltar una cita que se suele atribuir a alguno de los nazis Goering o Goebbels, pero que hay quien atribuye a Hanns Johst. En este caso, evidentemente, no se trata de un homenaje.

ESTRUCTURA DE “¡CARAO! PANTANAL”

Así como la vida en el Pantanal, el libro tiene dos capítulos que llamé “Sequía” y “Llenura”. El concepto de sequía y de llenura no se corresponde exactamente con “época seca” y “época de lluvias”. La llenura comienza con las primeras lluvias, más o menos en diciembre; el nivel del río Paraguay comienza a crecer a razón de uno o unos pocos centímetros por día, casi imperceptiblemente. Hasta aquí todo bien. Sin embargo, cuando para de llover, a nuestra zona aún continúan llegando las aguas del tramo más alto y el nivel de ríos y áreas anegables continúa creciendo durante unas semanas. Una vez estabilizada, la altura del agua comienza a descender lentamente, pero aún es llenura en las áreas inundadas. Es decir, la llenura dura hasta entrada la época sin lluvias.

En el libro no solo se imbrican ambas épocas, sino también los años. El capítulo “Sequía” abarca varios años de la vida de Mario, del cooperante y de los demás personajes, así como el capítulo “Llenura”. La única razón de ser de estos nombres es la descriptiva de las condiciones de cada época.

Después de “Llenura” la narración continúa su ritmo, parándose en los detalles o hechos que parecen más destacables y que pueden formar un hilo argumental que seguir.

Por su lado, las historias del Viejo pantanero tienen su tempo particular que traté de hacer coincidir con las épocas adecuadas.